Sebastian Faena

Gracias a Instagram conocí a Sebastian Faena y me pareció espectacular sus fotos… Pueden ver todo su material en https://www.instagram.com/sebastianfaena/ o en http://sebastianfaena.com/.

Con el tiempo, sus fotos se volvieron más íntimas, más sensuales, más personales. Lady Gaga, Linda Evangelista, Cindy Crawford y Dree Hemingway, entre muchas otras, posaron desnudas para su lente. Pero, pese a su éxito en la moda y la fotografía, Sebastian Faena no se olvida del cine, su primer amor. 

Witches of Eastwick

El cuerpo desnudo de una mujer me parece algo hermoso, por eso es un tema recurrente en mi fotografía”.

Si me tomo en serio la idea, voy a tener que frenar con la fotografía y tomarme un tiempo, aunque por ahora estoy feliz con mi presente. No es el momento ideal, pero pronto lo va a ser”.

Texto de una entrevista en harpersbazaar.com

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Encontré esta entrevista en Infobae de Sebastián Faena, retrato del fotógrafo argentino que triunfa en el mundo fashion

El también director de cine participó de una producción única donde repasó toda su carrera y reveló secretos de varias celebrities
Radicado en Nueva York, Sebastián Faena es el fotógrafo argentino por excelencia del mundo de la moda. Shooteó en grandes campañas, como en revistas icónicas, desde Vogue hasta V Magazine y atrapó con su lente a mitos de la moda como Cindy Crawford o Lady Gaga. Además, dirigió una película incómoda y audaz que sacudió el aletargado panorama local.
Sin embargo, asegura que que nunca tuvo “el mismo nivel de satisfacción” que cuando como adolescente lo hizo “para la revista Para Ti”. Faena recorrió, para El Planeta Urbano algunos de los puntos más destacadas de su carrera ecléctica.
Ilimitado, sensible o feroz, Faena es un hombre sin miedo para el que la belleza será revulsiva… O no será.
El fotógrafo triunfa en un mundo hiper competitivo
–Declaraste que tus primeros amores fueron el cine y la música, mientras que tu relación con la fotografía tuvo sus altibajos. Cómo se desató finalmente esa pasión “te amo, te odio, dame más” con la fotografía?
–Muy espontáneamente, porque nunca fue algo que yo soñé y sucedió medio de la noche a la mañana. Al principio creía que mi talento con las fotos era como un regalo, algo que no me pertenecía, y que podía perder en cualquier momento. Nunca estudié ni asistí a nadie. Al principio la mitad de los rollos me salían negros pero las fotos que lograba imaginar me gustaban mucho. Ahora es un oficio y una adicción más.
–El mundo de la moda tiene sus propios rockstars como Carine Roitfeld, la dama que le puso rocanrol a Vogue Paris. ¿Como es tu relación con ella? Ustedes comparten la irreverencia, cierta belleza áspera y el desafío de tabúes culturales. ¿Qué lugar ocupa el sexo en tu manera de mirar?
–A Carine la quiero mucho, es como familia para mí. Admiro su talento y aunque a veces podemos pelearnos mientras trabajamos, nos tenemos fe. Compartimos sueños muy parecidos, como cuando hicimos las fotos para las producciones de ET, River Phoenix o Nadia Comaneci. En cuanto a lo otro… ( se ríe). Creo que de chico me interesaba más el asunto del sexo y las fantasías que nunca iba a realizar en la vida real. Si bien hoy no siento que el sexo en sí sea una inspiración tan grande, me interesa que las personas a las que estoy fotografiando se sientan y se vean muy sexuales. Eso me gusta, lo hago inconscientemente.
Lady Gaga, por Sebastián Faena
–Dirigiste una película, La Mujer Rota, en la que Dolores Fonzi explora sin miedo todos los límites actorales. ¿Qué diferencias hay entre trabajar con una actriz o con modelos y celebs como Lady Gaga, Miranda Kerr o Gigi Hadid?
–Dirigir a Dolores fue increíble, porque es una actriz extraordinaria. Yo tenía 23 años y lograr filmar esa película fue un sueño. Por otro lado trabajar con modelos como Miranda Kerr o Gigi está bueno porque además de ser muy hermosas también actúan. A Lady Gaga le gusta muchísimo que la fotografíen y entonces el momento se vuelve recíproco. Cuando trabajo con ella entiendo los referentes que tiene en la cabeza, los leo cuando se mueve. Comprendo a qué se refiere si posa de una cierta manera. Es lindo sacarle fotos a quien le gusta tanto como a vos lo que está sucediendo.
–Tu film tiene un título eminentemente literario. ¿Qué pensás de películas que intersectan fotografía y literatura como el clásico de Michelangelo Antonioni Blow-Up
–Curiosamente me gusta El Desierto Rojo más que Blow-Up. El Desierto Rojo es sobre una mujer que no sabe cómo sentirse bien, porque su propia vida la contamina. Antonioni siempre fue pura fascinación para mí. Creo que lo literario en el cine es dificilísimo y no siempre salís airoso. El título de mi película fue malinterpretado cuando la estrené. Yo me refería a la mujer que rota, al movimiento de rotación. Me interesaba más ese significado que el de la mujer despedazada. Al principio usé el nombre del libro de Simone de Beauvoir como un ‘work-in-progress-title’ , tiempo después descubrí de qué trataba mi film en realidad. Era la historia de una persona que daba vueltas sobre sí, como el hámster en una rueda, sin llegar a ningún lado. El título era ideal por eso lo dejé y no fui nada ortodoxo aunque me pesó que exista una obra tan relevante con el mismo nombre. Algunos lo tomaron como una falta de respeto, pero soy bastante irreverente. Hasta irresponsable, cuando puedo.
Cazador cazado: el fotógrafo posó para El Planeta Urbano
–Tu fashion story The Narcissist está protagonizada por el top internacional Jon Kortajarena, quien también actuó en A Single Man, el primer film de Tom Ford. ¿Creés que en este momento la moda está más cinematográfica que nunca, o que el cine está más fashionista?
–Las dos son expresiones visuales, ese es el territorio en común. Pero el cine tiene más responsabilidades que atender, es fundamental lograr que todo salga bien para que el tiempo dedicado tenga sentido. Por otro lado, me cuesta separar una expresión de la otra porque siempre el cine y las fotos vivieron juntas. Suelen decirme que mi fotografía es cinematográfica, quizás porque en mi cabeza ambas disciplinas coexisten y no les pongo nombre. Para mí es la única dirección posible.
–Hablemos de series. Estrenaste hace poco Those Wrecked by Success, protagonizado por Gigi Hadid, el primero de una serie de cortos para V Magazine que se viralizó en las redes. Para vos, ¿qué papel juega el arte digital y bitácoras como Instagram en este nuevo modo de vivir la fotografía?
–La función de las series es entretener y me convertí en fanático. En un punto son como las drogas, no podés parar y entrás en un estado donde casi desaparecés. Es trágico y a la vez, un lujo que me da mucho placer. En cuanto a las redes, hoy en día una revista decide no incluir tu foto preferida y podés subirla en tu Instagram sabiendo que va a ser vista por igual o más cantidad de personas. Ahora depende de vos que la gente vea tu obra o no y eso crea un sentimiento de libertad. Está cambiando todo, nadie sabe exactamente cuáles son las nuevas reglas del juego. Es un mundo distinto en el que mucha gente cobarde negocia su identidad por encima del contenido. Entonces la razón se pierde y los límites se confunden en ese espejismo virtual al punto en que las personas tienen miedo de decir lo que sienten, o ya no sienten nada.
Sebastián Faena
–La globalización impone nuevos códigos. ¿Cómo se te ocurrió esa pieza de cultura pop argentina llamada Botineras que creaste para V magazine y recorrió el mundo?
–Empezó solamente como una historia de moda y después se transformó en un fenómeno antropológico que salió en todos los diarios del mundo. En un viaje a Argentina me pregunté quiénes eran esas chicas en las tapas de las revistas, no conocía a ninguna. Me explicaron que eran esposas de futbolistas apodadas ‘botineras’. Llamaron mi atención, eran como grandes estrellas que compartían un estilo de vida muy particular. Lograron deslumbrarme de alguna manera. Lo vulgar siempre fue muy importante, para mi quiere decir ‘No tengo miedo a cometer un error, no temo decir fuck you, esto me gusta aunque a ustedes les parezca que está mal’. Me parece que lo vulgar tanto en la moda como en el arte es relevante, tiene que ver con la libertad y con no temerle a nada.
–Varias de tus crónicas fashionistas tienen títulos freudianos como Narciso y Los que Fracasan al Triunfar, hagamos un ejercicio psicoanalítico y volvamos a tus primeras fotos en el colegio. ¿Cómo descubriste a los personajes escondidos tras la realidad escolar?
–Con Sofía, mi amiga del colegio, nos subíamos a un colectivo a dar vueltas por la ciudad o nos quedábamos hasta tarde en la madrugada moviendo luces en un cuarto o en la cocina. Fueron años de alta creatividad donde yo simplemente buscaba explorar, eso me hacía muy feliz. Me inspiraba para hacer cosas mejores y esforzarme cada vez más. En un punto, quizás fueron los años más creativos de mi carrera hasta ahora, aunque durante mi adolescencia nada fue dejado al azar. Calculé e hice que sucediera a pesar de que era difícil en esa época, más para un chico de Buenos Aires. Todo quedaba lejos, parecía inalcanzable, pero era ambicioso y creía mucho en mí. No tenía miedo, nunca se me cruzó por la cabeza no hacer lo que quería.
Kate Upton, otra top que pasó por su lente
–Si hablamos de realidades. ¿Cómo fue salir de Para Ti para editorializar en Harper´s Bazaar, Vanity Fair, Vogue, CR, Pop y V Magazine?
–Cuando saqué fotos en Para Ti tenía 16 o 17 años y no podía creer mi suerte, yo era un niño y ellos creían que podía llevar a cabo una tarea en serio. Dudo que más adelante cuando mi trabajo salió en las revistas del mundo, haya tenido el mismo nivel de satisfacción que sentí de adolescente fotografiando en Para Ti. Otro momento de mucha felicidad fue cuando saqué mi primera foto para V Magazine, tenía 19 años y era solo una página. Esas experiencias tempranas las sentí con mucha más intensidad que las de mi vida adulta. Es muy difícil la moda en Argentina porque trabajás con escasos elementos y se hace frustrante. Sin embargo, saqué fotos que me gustan de Mica Argañaraz, Dree Hemingway y Miles McMillan para Ay Not Dead. También soy un gran admirador de los principios de Via-Vai.
–Para terminar, una pregunta más íntima. ¿Qué se siente tener un ahijado llamado Tadzio, como el icónico personaje de “Muerte en Venecia”? ¿Es un guiño definitivo a tu amor por el cine?
–Sofía, mi amiga con la que te conté que sacaba fotos por la ciudad es la madre de Tadzio, fue ella quien eligió el nombre, no yo. Pero como lo decís parecería que sí, podría ser un guiño a mi pasión por el cine, me gusta esa interpretación.

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