Si quiero

Asi se presenta…

Heredé de mi madre la pasión por la alta costura. Fue en mi casa materna donde adquirí, desde chica, las bases más importantes del oficio. La caída de las sedas y los ruedos no tardaron en convertirse en la pasión que me acompañó durante mi carrera.

Cuando tuve que hacer mi propio vestido de novia viajé a Londres y me enamoré de un vestido muy simple, negro, al bies, estaba diseñado exactamente para mí. Lo encargué en blanco y hasta el día de hoy sigue siendo mi vestido preferido. Ahí fue cuando entendí la importancia de diseñar piezas únicas que reflejen la autentica personalidad y verdadero estilo de cada novia.

Prefiero escapar de los estereotipos y trato de no hacer caso a las tendencias. Mi principal objetivo es crear un vestido que hable de la novia. Por eso es muy importante para mi trabajar mano a mano con cada una de ellas, interpretando lo que verdaderamente quieren. Así se logran piezas que perduran en el tiempo.

El cuerpo de la novia es el canvas sobre el que trabajo. Solo sobre el cuerpo de cada mujer se nota con exactitud cual es la caída que mejor favorece su silueta. Lo mismo ocurre con los escotes, el cuerpo es quien los dicta. Mi trabajo es muy artesanal, voy incorporando los detalles de a poco, como una obra de arte.

Tengo la suerte de poder trabajar con mi hermana, Damasia, ingeniera industrial. Juntas nos complementamos a la perfección. Ella no solo se ocupa de la parte administrativa, sino que también viaja por el mundo conmigo eligiendo telas. Entre los estilos de cada una, buscamos telas y accesorios especiales para cada tipo de novia. Juntas y en familia disfrutamos mucho de lo que hacemos.

A continaución entrevista a Agustina Böhtlingk en el Diario la Nación.
http://www.lanacion.com.ar/1840747-agustina-bthlingk-el-vestido-es-una-obra-de-arte-que-se-construye

Fanática de la alta costura empezó haciendo ropa para ella, se animó con sus amigas y terminó haciéndoles el vestido de novia a todas. Detallista, creativa, tiene un estilo sofisticado y elegante, de silueta al cuerpo, superfemenina. “El del casamiento es el vestido más importante de la vida de una mujer”, dice, y le da un gran protagonismo a ese diseño con el que las mujeres sueñan desde chicas. Estudió Diseño de Indumentaria en la Universidad de Palermo y Marketing en el Instituto Europeo de Diseño en Barcelona. Para Agustina Böhtlingk cada detalle cuenta y, en conjunto, el diseño expresa la esencia de la novia. Sus creaciones son originales, personalizadas y artesanales; un mix que no falla y que la hacen una de las más elegidas para dar el sí.

-¿Cómo empezaste?

-Siempre me gustó la alta costura, las telas, las terminaciones, los ruedos. Empecé hace ocho años haciendo prêt-à-porter. Entonces me hacía ropa para mí y con el tiempo me animé también a hacer para mis amigas. Cuando ellas se casaron, yo ya sabía lo que querían, y a todas les hice sus vestidos. Casi no les tuve que preguntar nada porque las conocía tanto que sabía exactamente lo que buscaban. Cuando venían al atelier ya los tenían armados y les encantaban. Y así me animé a más.

-¿Cuál es tu estilo?

-En un principio me incliné hacia lo más net. Recuerdo que las fotos de mi primera campaña las sacó mi mejor amiga, Celine Frers, y eran imágenes de un vestido al bies, blanco, puro, casi sin accesorios. Mi idea era hacer piezas lánguidas, simples. Después el día a día me llevó hacia algo mucho más ornamentado y más artesanal. Si bien cada novia trae su esencia, sus gustos, es parte de mí poner el acento en los detalles y que estén bien hechos.

-Te alejaste de lo minimalista.

-Sí, ahora sumo bordados, piedras y más. También me encantan los objetos antiguos, así que a cada novia le pongo un broche o un detalle vintage que me guste y suma.

-¿Cómo se dio ese giro?

-El cambio fue cuando mi hermana Damasia empezó a trabajar conmigo. Su inspiración está en las creaciones de Eliee Saab, como el vestido que le hice cuando se casó. Y poco a poco fui prefiriendo ese estilo. Mi hermana se ocupa de los números, maneja la parte contable, pero ahora también interviene en los diseños.

-¿Cómo es tu proceso de creación?

-La novia tiene siete pruebas y en cada una se van haciendo los cambios con el vestido puesto. Es una propuesta superpersonalizada. En la primera entrevista vemos qué le queda mejor, el estilo y su gusto. En la primera cita ¡tienen que venir solas!, es una condición; está bueno que sea lo que ellas quieren, no sus mamás hermanas o amigas; no está bueno que estén influidas. Es el vestido más importante de sus vidas, no es uno de fiesta ni uno más, es el que las va a identificar por el resto de su vida. El diseño se va definiendo durante las pruebas; la novia sabe cuál es el vestido, conoce la tela y más o menos el modelo, pero nunca sabe cómo va a quedar.

-Una sorpresa.

-Lo armamos juntas. Probamos, incluidos los accesorios, como una cadenita en la espalda, por ejemplo; un encaje, tipo de manga más, etcétera. Hay un vestido que le hice a una amiga con las mangas plisadas que se las puse en la última prueba y resultó ser lo que identificó al vestido. El vestido de novia es como una obra de arte que se va construyendo.

-¿Por qué te eligen?

-Les gustan que los diseños sean personalizados y confían en que les van a quedar bien. Ahora las novias vienen con fotos o con el vestido bastante definido. Pero a partir de eso me inspiro para hacer otras cosas. Por lo general uso satén de seda, tules bordados, canutillos, lentejuelas, encajes que recortamos y los volvemos a coser sobre el vestido, tul de seda. Y muchos accesorios, desde cinturones bordados, cadenas, guardas de encaje y más.

-¿Cómo son las novias argentinas?

-Disfrutan hacerse el vestido y se toman el tiempo necesario. Es una prioridad para ellas; nunca vienen apuradas, y las más ansiosas son las madres y amigas.

-¿Qué no le puede faltar a una novia?

-Un vestido que calce perfecto y zapatos cómodos. Hoy no es tan importante el ramo ni el tul; sí un lindo par de aros que da brillo a la cara. El make-up y el peinado tienen que ser naturales, no es necesario el tocado. Lo más importante para una novia es su naturalidad.

-Y las cábalas.

-Infaltables. Mis vestidos ya vienen con un moño azul adentro, casi siempre les presto aros. Y después algo antiguo que puede ser algún broche o accesorio de familia.

-¿En qué te diferenciás?

-En que los vestidos son personalizados, no hay uno igual a otro, y superoriginales.

-¿Morfología?

-Me gustan los vestidos al bies, al cuerpo, que marquen bien la cintura, pero que abajo sean vaporosos. Me parece lindo que la novia tenga movimiento en su vestido, que no sea estático; en el momento de entrar a la iglesia es lindo ver la tela moviéndose. Los tonos, off white, un hit; también, beige, rosa bebe y algunas se animan al celeste viejo, plateado, dorado; la gama es más amplia que otras épocas. En accesorios, fajas, cinturones o cintas; las opciones son más variadas.

-Proyectos.

-Con mi hermana proyectamos hacer carteras, también únicas y artesanales.

http://www.agustinabohtlingk.com/

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