Dalí. La magia imposible de su metamorfosis

La galería Mayoral de Barcelona expone 31 obras del pintor surrealista, entre ellas seis diseños de prendas de vestir que creó en 1965 y que lo catapultan como un precursor, también en la moda.

Los diseñadores de moda siguen tratando de innovar en todas sus colecciones; aunque en la actualidad parezca una utopía, la intención sigue estando allí latente. Hoy -para demostrar la difícil tarea que les toca a los couturier del nuevo milenio-, la Galería Mayoral tiene a disposición de los curiosos y amantes del arte y de la moda, una exposición dedicada a Salvador Dalí que exhibe seis dibujos inéditos de hace 50 años, con diseños de vestuario muy sorprendentes que anticipan las tendencias actuales, y que diseñadores como Pierre Balmain o Givenchy están empleando.

La exposición fue comisariada por Ricard Mas y realizada con la colaboración de la Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras y del The Dalí Museum de San Petersburgo, con la familia Descharnes y amigos del artista.

Mas dijo en uno de sus textos: Salvador Dalí no existe. Desapareció en la distancia infinita que separa unos bigotes de física imposible de un par de ojos desorbitados. Se trata del mismo espacio, de la misma distancia que discurre –o no– entre el deseo y el temor a la muerte, entre lo universal y lo ultramicroscópico, entre el genio y la virtud, o entre un secreto de uno solo y su publicación en infinitas ediciones. Dalí es maestro en metamorfosis. Salvador Dalí no existe porque nunca ha dejado de existir. Como el gato de Schrödinger. De ahí la magia imposible de su metamorfosis.

Es conocido por sus obras surrealistas destacadas por relojes blandos o venus de Milo con cajones que terminaron convertidas en un estilo tan propio de pintar. Precursor en muchos campos del arte supo innovar como pocos en áreas tan diversas como la de la publicidad, las instalaciones artísticas y perfomances, que no siempre fueron comprendidas. También fue diseñador de moda, tal y como queda plasmado en los seis diseños realizados para la temporada de otoño de 1965. Las obras tienen 46,5 por 34 centímetros. En aquella oportunidad Dalí inventó revolucionarios modelos para baño, para hacer deporte: en concreto para jugar al tenis, para estar cómodamente en casa o para asistir a fiestas. Todos dejan en claro su capacidad visionaria. La colección nunca llegó a fabricarse industrialmente.

En aquella época –aclara Mas- el mercado no estaba preparado ni psicológicamente ni técnicamente, por las exigencias del material a utilizar.

Dalí, en realidad, había empezado a colaborar con la moda en los años treinta; en aquel entonces también supo anticipar las tendencias actuales.

Realizó numerosas incursiones en el mundo de la moda: con Coco Chanel, con Elsa Schiaparelli, con (la marca de telas belga) Scabal. Tuvo relaciones también con Paco Rabanne y con el mundo del perfume. Sus primeras realizaciones son de los años 30 cuando, por ejemplo, diseñó el célebre sombrero zapato para Chanel, agregó Mas. Con Sciaparelli crearon un vestido con dibujos de langostas realizados en la tela. También fueron grandes amigos con Christian Dior, el diseñador francés se inspiró en él para una de sus colecciones y creó el famoso vestido con cajones que recreaba una obra pictórica daltoniana.

Un ejemplo de su visión precursora es el modelo Comming Back, un conjunto de sombrero, blusa abierta en la espalda y pantalón playero, todo en blanco, donde la prenda inferior deja ver el inicio de la cola; esta moda hace apenas unos años hizo furor para los vestidos de cocktail y aún sigue vigente. El dibujo –que mezcla acuarela, guache, sanguina, carbón y tinta china- trae indicaciones precisas de Dalí sobre el material en el que deberían fabricarse las piezas: Línea blanca o ligeramente ametista. Cuero plastificado muy blando.

Otro de los dibujos muestra una chaqueta de cuero con botones y coronas bordadas, que nos recuerda el estilo militar en el que tantas mâison se han inspirado. El hecho de introducir el uniforme de combate del ejército en un desfile de moda podría haber resultado innovador en algún momento, pero el dibujo de Dalí llamado Imperio daliniano. Diseño para un cóctel de verano, confirma que este estilo ya había sido inventado… por él.

Otro boceto de Dalí, llamado Conjunto de playa de dos piezas, no ha perdido vigencia como modelo pese a que tiene medio siglo. El dibujo muestra a una mujer con un crop top y la espalda totalmente descubierta, una tendencia que sigue vigente en industria textil.

Todos los cuadros presentados en Mayoral tienen escritos del pintor. En uno de los diseños el catalán exige: Todo debe ser inquisitorialmente supervisado por Dalí (El Divino).

En otro dictamina: Los vestidos más bellos son los litúrgicos, de todas las religiones. Mezcla la liturgia con la astronáutica e ahí la Fortuna ¡Si Mr. Winter entiende esto tenemos la moda por 10 años!

Los modelos son en realidad prototipos que le encargó el fabricante norteamericano Jack A. Winter, que si bien se exhibieron en París ese mismo año, tal y como quedó reflejado en un video que circula en Internet, no se llegaron a fabricar industrialmente, explica Ricard Mas, uno de los mejores especialistas en este pintor.

Pero en la exhibición que está vigente no solo podrán ver éstos outfits, también hay más de veinte obras del artista ampurdanés creados desde 1921, cuando tenía 17 años, hasta 1977, cuando había superado los 70.

La exposición significa el regreso de Dalí a Barcelona después de varios años sin exponer en esta ciudad. Maestro en metamorfosis, plantada en la galería barcelonesa Mayoral (Consell de Cent, 286) estará disponible hasta febrero de 2016.

Renata Gervasutti

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